Globered
Consigue tu propia página web
0 0 0

Instrumentos y accesorios

Por: Amadis | Publicado: 11/11/2010 00:53 | | #Cont:4
Se ha abierto un foro específico para los prismáticos, por lo que en este sólo se va a tratar de telescopios y de sus múltiples accesorios. 

La primera cuestión a la que se enfrenta toda aquella persona que quiere convertirse en un observador es ¿qué instrumento necesito?  El problema es que la variedad de diseños en los telescopios, así como de los intereses del futuro observador, son dos parámetros de los que surgen una gran cantidad de posibles respuestas.

De un modo un tanto laxo, se ha establecido y divulgado  una serie de preguntas a las que la persona interesada ha de responderse con total sinceridad. Esas preguntas son:

1.- Dónde resido habitualmente.
Es una de las preguntas esenciales pues de su respuesta van a surgir una serie de opciones. Podríamos decir que hay 3 opciones posibles: medio urbano; área de conurbación; medio rural.  La categoría medio urbano implica de todas, todas, una exagerada polución lumínica o contaminación de luz procedente del alumbrado público y de los comercios que van a limitar extraordinariamente la actividad. Además, hay otro aspecto que suele pasar más desapercibido para quienes viven en un medio urbano: el entorno urbanístico y la posición del punto posible de observación.
Si el observador vive en un piso de los bajos, entre edificios de 7, 8 ó 10 alturas, y su casa se encuentra con un parque delantero con árboles grandes, o en una calle no muy ancha, los impedimentos para la observación desde su casa serán casi totales. Entonces estará obligado a desplazarse.
Pero, también puede ser que su vivienda se encuentre en una considerable altura, tenga terraza y los edificios circundantes no rebasen su propia "sky line" o "azimut". En tal situación, sus posibilidades serán más amplias, aunque siempre condicionadas por esa polución lumínica.
Ahora bien, si vive en  una zona periurbana o residencial casi tendrá unas condiciones básicas para poder llevar a cabo una considerable parte de observaciones de los objetos más importantes que se pueden encontrar en el cielo. Esto le evitará muchos desplazamientos e incomodidades, así como le permitirá disponer de ese tiempo que se emplea en llegar  a los lugares de observación y su correspondiente retorno.
Cuando el observador es más afortunado y dispone de una vivienda en las afueras de un pueblo, sea su residencia habitual o la casita de los fines de semana y vacaciones, tendrá casi todo lo necesario para desarrollar adecuadamente su afición.

2.-  A continuación habrá de plantearse ¿de cuánto tiempo dispongo? Supongamos que el observador vive en un segundo piso de un edificio de 7 plantas y rodeado de edificaciones similares. Que la fachada de enfrente está apenas a 25 ó 30 metros, y que el barrio se encuentra en mitad de un casco urbano. Si quiere ser observador tiene que desplazarse o dedicarse a otra cosa. Si la población es de las grandes, con toda seguridad deberá emplear fácilmente una hora de reloj para llegar al punto que haya elegido en el que instalar su equipo. Por supuesto, le sucederá otro tanto a la vuelta y a ello habrá de añadir la carga, montaje, desmontaje y descarga de todo su equipo. 
Pero, también, hay que contar con el horario de trabajo, con las horas de oscuridad, las condiciones atmosféricas, las fases lunares de plenitud, posibles estados de salud limitantes (gripe, catarros, una luxación), compromisos familiares y compromisos sociales.
Como vemos, un conjunto de trabas e inconvenientes con los que parece que estoy aconsejando que no se inicie.
Pues nada más lejos de la realidad. Todo ello se habrá de tener en cuenta a la hora de tomar dos decisiones: a) el instrumento que conviene y, b) ¿cuánto dinero conviene gastar?  De momento, y en el peor de los posibles escenarios, lo razonable será adquirir un instrumento sencillo, fácil de desplazar, montar y desmontar, así como de guardar. Por otra parte, y en condiciones de no poder hacer grandes cosas, ¿para qué hacer una gran inversión? lo que no significa que se prescinda de unas calidades mínimas.

3.- ¿Qué es lo que me gustaría ver?  Muchas veces la respuesta suele un "todo", pero ello implica casi una imposibilidad. Y es que no hay un instrumento que valga para todo, ni siquiera entre los de más alta calidad. Si el interesado vive en ese 2º piso de un barrio céntrico ya puede comprarse el mejor instrumento del mercado que, si es pequeño por razón de lo ya explicado antes, no servirá para ver galaxias lejanas y, muchos menos detalle alguno en ellas. Se obtendrán excelentes imágenes lunares, planetarias y estelares, pero nada más. 
Pero, por otra parte, quien empieza tampoco suele tener muy claro cuál es su orden de preferencias. Suele ser de mucha ayuda, especialmente en esos escenarios "peor imposible", que lo que se desea ver por encima de todo sea la Luna. A esta le da igual el grado de luz ambiental que haya, incluso es hasta de agradecer una lámpara encendida al lado cuando se está en plena sesión, si la Luna se encuentra en una fase que ya supera los cuartos creciente o menguante.

4.- Si hay que desplazarse ¿de qué vehículo dispongo? porque ¿no se pretenderá llevar un equipo de 30 ó 40 kilos de masa en una moto? o un tubo de casi metro y medio de longitud en un utilitario o un microcoche. Esta es una cuestión sobre la que hay que meditar seriamente y casi tomar medidas, ¿qué pasa si quien se inicia es el afortunado propietario de un Ferrari, por ejemplo?  Tiene que pensar que va a ir a algún lugar campestre, de acceso difícil muchas veces, con caminos apropiados a un 4x4. Es decir, que hay que aplicar mucho "el sentido común".

5.- Luego, y para ir abreviando esta parte, existen una serie de condicionantes de menor entidad aparente, pero también decisivos: edad, estado de la vista, condiciones físicas generales... Los años nos hacen perder visión y así una persona mayor necesitará un instrumento con abertura de más diámetro que otra persona muy joven para poder ver los mismos objetos. Por ende, no es lo mismo necesitar gafas que no necesitarlas, tener un estado bueno de la vista que ser miope. Las condiciones físicas también son importantes, porque es muy corriente tener que manejar un instrumental realmente pesado, y no es lo mismo una persona con las defensa bajas que otra en perfecto estado de revista a la hora de afrontar las penalidades de la observación al raso.

Resumiendo, una reflexión de la propia situación es imprescindible para tener el primero y más importante de los éxitos de toda la trayectoria como astrónomo amateur:  no fracasar en el intento. Por unas causas o por otras, los armarios, los desvanes y los garages, están llenos de instrumentos que una vez fueron una ilusión y al poco se transformaron justamente en lo contrario.   
 
 
Contenido
189693
189693
189693
189693
Participa
Mensaje/Contenido