Globered
Consigue tu propia página web
0 0 0

Algunos conceptos de los telescopios

Por: Amadis | Publicado: 01/12/2010 01:26 | | #Cont:2
Hay unas pocas ideas que hay que saber manejar. 
 
Objetivo: es la parte delantera del tubo y se llama así por estar más cerca del objeto a observar. Su diámetro se mide en milímetros o en pulgadas (1 pulgada = 25'5 mm)
 
Distancia Focal o Focal: es la que existe entre el objetivo y el punto focal o foco, o lugar donde se forma la imagen del objeto observado. Se expresa en milímetros y se indica con la letra F (siempre mayúscula).
 
Razón Focal: es el cociente o resultado de dividir la F (Distancia focal) entre el diámetro del objetivo. La cifra resultante nos indica si el instrumento es lento (más oscuro y más apto para objetos luminosos) o rápido (más luminoso y adecuado para cielo profundo y para fotografía). Se expresa con una f minúscula y una barra de separación seguida de una cifra, por ejemplo:  f/6'3
El telescopio será lento si la razón focal está contenida entre las cifras 8 y 20 (las hay mayores pero se corresponden con instrumentos muy escasos). A su vez, será rápido si la razón focal está contenida entre las cifras  5 y 7.

En la ficha técnica adherida  que suelen llevar todos los instrumentos podemos ver esto:
 
D= 127 mm
F= 1200 
Coated Optics

Significa: 
D = diámetro del objetivo en milímetros (5 pulgadas)
F = la Distancia Focal.
Coated optics = ópticas tratadas.
Comentarios
_GVJ_
_GVJ_
Hola, ¿que es mejor para empezar los prismáticos o con un telescopio? Gracias y saludos.
Amadis
Amadis
¿Qué es mejor un coche o una moto? Evidentemente la respuesta va a depender de una serie de factores, no de uno sólo que sería una simplificación. Hay muchas similitudes en la elección y uso entre instrumentos de observación y vehículos, pero tampoco es cuestión de extenderse aquí sobre ello. 

La primera aproximación a la resolución de tu duda es: ¿dónde vives? Esta cuestión es esencial pues no es lo mismo residir en un casco urbano que en una finca rural aislada. El cielo es el mismo, pero su observación será totalmente diferente. En el casco urbano se verán la Luna, planetas y unas cuantas estrellas; en esa finca parecerá que el cielo se viene encima a causa de la masa de objetos visibles a ojo.

Pero, tan importante como lo anterior es tener una idea aproximada del grado de interés por la práctica de la Astronomía. Dicho interés ¿ha venido porque está de moda, he acompañado a alguien que si es un observador, siempre he querido empezar en serio pero no he podido...?  Y es que hay un número importante, pero impreciso, de personas que empiezan y enseguida lo dejan. Las razones son múltiples y éstas son algunas de ellas:

1.- La práctica es sacrificada, hay que dejar de dormir muchas horas, la familia no siempre comprende una afición así; es frecuentísima la práctica en solitario en medio de un lugar que se desconoce; el frío, el viento, un mal estado atmosférico aunque aparentemente no haya una sola nube;  a veces, la presencia de animales o de personas que surgen de la oscuridad. Además, suele ser muy frecuente la necesidad de tener que desplazarse a una considerable distancia para llegar al punto elegido.

2.- También es frecuente un cierto grado de desencanto. Son muchos los que han imaginado previamente que lo que van a ver será similar a lo que se ve en fotografía, y nada más lejos de la realidad. He tenido ocasión de escuchar frases como éstas: "Veo lo mismo que a ojo", o esta otra "A mi es que mirar bombillitas no me dice nada".  Naturalmente, a ojo no se ven galaxias, salvo la de Andrómeda o M 31 y aún así y todo, ésta se aprecia sólo con noche muy oscura y con ojo bien entrenado. Tampoco se ven las nebulosas, ni los cúmulos globulares, ni se resuelve ningún par doble o múltiple. Además, la cifra de objetos visibles se multiplica exponencialmente.  Por supuesto, las bombillitas son hornos nucleares monstruosos, se encuentran a distancias inimaginables y muchos tienen sistemas planetarios a su alrededor. Y, si bien el ojo es poco sensible a los colores a semejantes distancias, no es difícil distinguirlos a veces. Las condiciones para ello también dependen de la abertura del instrumento, siendo que cuanto mayor sea ésta, mayor oportunidad de apreciar diferencias cromáticas entre objetos estelares o en la superficie de los planetas.

3.- El precio del instrumento es un factor determinante, y éste viene dado por la calidad óptica, la configuración, la marca y hasta el tamaño del mismo. Por tanto, pretender aspirar a hacer algo con un "cacharrín" de 70 € es una perfecta inutilidad, es haber tirado ese dinero al cubo de la basura.

4.- La imprecisión de lo más interesa observar es otro aspecto de suma importancia. Una respuesta muy común es "yo, todo, quiero verlo todo", pues eso requiere no un instrumento sino todo un equipo. Y es que los instrumentos están diseñados para observaciones específicas y hay muy pocos que, con muchas reservas, puedan ser considerados como "generalistas".

Por tanto, si lo que interesa es observar una Luna amplificada, pero sin entrar en demasiados detalles, en quedarse mudo ante la vista de la Vía Láctea en verano,  en contemplar algunos cúmulos globulares a modo de nubes grisáceas más o menos extensas, con unos prismáticos es más que suficiente. 

Si lo que se busca es echar un vistacillo lunar de vez en cuando e "impresionar" a los amigos, a la novia o al novio, mencionando el nombre de un par de docenas de accidentes superficiales, con ese "cacharrín" de 70 €, será incluso hasta suficiente.

Pero, si lo que se busca es practicar de verdad, si la intención es llegar a adquirir un grado de compromiso serio con la afición en relación a uno mismo, un telescopio inicial de cierta calidad y abertura respetable, será la mejor opción.

No obstante, hay algunos aspectos favorables que aconsejan iniciarse con prismáticos:

1.- Son mucho más intuitivos que los telescopios.
2.- El campo visual abarcado es muchísimo mayor, lo que permite búsquedas más cómodas y certeras.
3.- Son mucho más fáciles de transportar y montar.
4.- Los precios son mucho más asequibles, a no ser que se pretendan gigantescos y de primerísimas marcas.
5.- El número de objetos visibles es muy grande y la observación es muy satisfactoria.
6.- Son un complemento del telescopio que, si se empieza con éste, se acabarán por comprar igualmente. La ventaja de empezar con ellos es que si la Astronomía cuaja cuando la inquietud lleve a desear un telescopio, el conocimiento del cielo será muy superior si se ha empezado antes con prismáticos.
7.- Si  se diese esa circunstancia tan común, que mencionaba más arriba, de que la observación astronómica no acaba de cuajar, los prismáticos siempre servirán para otro tipo de observaciones terrestres, mientras que un telescopio astronómico no está diseñado para tales usos, aunque se le ponga un erector de imagen.

Por último, queda establecer qué prismáticos, si esa es la opción elegida, o qué telescopio, si la decantación es hacia éstos. Pero eso ya es otro tema, otro hilo en el que tratarlo.

Saludos. 
Amadis
Amadis
Desde inicios de año las condiciones meteorológicas han sido malas: muchas noches nubladas, fríos muy intensos, particularmente a lo largo de febrero que en la zona de mi casa ha dado de temperatura media de todo el mes cero grados. En fin, demasiados inconvenientes para atraer a quienes están en sus comienzos como observadores, o a quienes intentan  dar sus  primeros pasos.

He de confesar que yo mismo me sentí muy detraído ante tanta inclemencia meteorológica. Pero quienes tenemos metida esta afición por el cielo, también nos acompaña la misma afición en igual intensidad por los cachivaches ópticos. Así, que opté por dedicar más horas a la observación terrestre. Dispongo de una gama de prismáticos ya tan amplia --tontamente amplia--, que pude hacer observaciones de todo tipo. Y es que no es lo mismo observar pajarillos --pajarear dicen los amantes de la Ornitología--, que observar rapaces o interesarse por picachos a 40 km de distancia. Para el caso de las aves pequeñas con unos buenos 8X21 y de ahí hasta las relaciones 7-8X30 ó 35 mm e, incluso, los 40, está más que justificada la inversión: campo visual amplio, facilidad para seguir los nerviosos movimientos de las avecillas, luminosidad adecuada a nuestra capacidad visual, definición y transparencia de las imágenes, poco peso al cuello..., todo son ventajas. Pero para nuestros fines del cielo se nos quedan pequeños.
 

He dado preferencia a los más grandotes, pues tengo cierta debilidad por los grandes escenarios y, también, por "cazar visualmente" mamíferos, de los que los silvestres suelen tener costumbres crepusculares cuando no abiertamente nocturnas. En este último caso, se imponen otros sistemas de detección y observación, pero para aquellas especies que gustan de la luz del amanecer o anochecer, son idóneos unos prismáticos grandotes de verdad: 70, 80 ó 100 mm de abertura en sus objetivos nos permiten captar mucha mayor cantidad de luz que a simple vista.
 
Y así, dejando el cielo para mejores condiciones climáticas, y sin apenas darme cuenta, me fui acostumbrando a un uso intensivo de los prismáticos. El resultado es que cuando por fin han llegado unas condiciones más favorables para la observación estelar, me he encontrado con que me agrada más la observación binocular que me ofrecen los prismáticos, que la telescópica con un único ojo.

Observar la Vía Láctea con unos 25X100 es un espectáculo que ningún telescopio puede ofrecer; la razón está en que se observa con los dos ojos y en que el campo visual abarcado es mucho mayor que el que ofrecen los telescopios. Incluso, si el bolsillo lo permite, un instrumento como unos prismáticos (Fujinon) con una relación 25X150, dejarán sin aliento a cualquiera por muy experto que sea. Llevo buena parte de este mes de junio, noche a noche, observando la Vía Láctea con mis 25X100 y no me canso. Están garantizadas miles de estrellas en un único campo visual según zonas entre Escorpio y Sagitario. Las menos se aprecian birllantes, a veces como joyas en el caso de la Nube Estelar (M-24), que destacan sobre puntos que no llegando a brillar se notan abigarrados por todas partes, y a sabiendas que cada uno de ellos es una estrella.
 
La experiencia nos dice que los prismáticos son para las generalidades, mientras que el telescopio está hecho para los detalles. La cuestión, por tanto, no es "prismáticos vs telescopio" como muchos parecen querer entender, sino la combinación "prismáticos telescopìo", pues no sólo "la abertura manda" como se suele afirmar, sino que también mandan las condiciones climáticas, y las de aquellos que interesan más --para observar Las Pléyades, por ej., yo usaré siempre "si o si" unos buenos prismáticos de 10X50, 12X50 y hasta unos 10X70, antes que cualquier telescopio--, y también "mandan" hasta las condiciones físicas del observador.
Comenta